Tuesday, June 26, 2007
poema
Los zombies conquistaron el planeta,
siguieron los vampiros y los licántropos.
Los jorobados se volvieron proxenetas,
y los mutantes algo filántropos.
En el cesto de basura los enanos,
descubrieron pergaminos antiguos:
sobre fan-fiction de marcianos,
que morían en combate contra ewoks.
Los shamanes terminaron contadores
y los profetas presentadores de concursos,
los ángeles trasvestis multicolores,
metrosexuales que comparaban sus muslos.
El fin de todo y el fin de nada,
decían aristócratas etruscos,
esculpiendo con su idea robada
hombres fuertes de sexo insulso.
"¡Juntémonos, hermanos distantes!
La cerveza y la mujer exultante,"
dicen los predicadores errantes,
"son fuente de dolor penetrante."
Sus gritos les responden las paredes,
del metro en la estación de Juárez,
los cholos, cacos y gangsta-rappers
leen sólo Sartre y García Márquez.
siguieron los vampiros y los licántropos.
Los jorobados se volvieron proxenetas,
y los mutantes algo filántropos.
En el cesto de basura los enanos,
descubrieron pergaminos antiguos:
sobre fan-fiction de marcianos,
que morían en combate contra ewoks.
Los shamanes terminaron contadores
y los profetas presentadores de concursos,
los ángeles trasvestis multicolores,
metrosexuales que comparaban sus muslos.
El fin de todo y el fin de nada,
decían aristócratas etruscos,
esculpiendo con su idea robada
hombres fuertes de sexo insulso.
"¡Juntémonos, hermanos distantes!
La cerveza y la mujer exultante,"
dicen los predicadores errantes,
"son fuente de dolor penetrante."
Sus gritos les responden las paredes,
del metro en la estación de Juárez,
los cholos, cacos y gangsta-rappers
leen sólo Sartre y García Márquez.