Tuesday, June 26, 2007
herencia
Llegó cargando bulto rosado y una niña la acompañaba. La inspección del doctor apenas había acabado y ya tenía visitas. Me sentí especial.
Empezó.
-Ya me contaron todo las enfermeras, y no lo puedo creer. Cosas así no deberían pasar, mínimo el seguro lo cubre y más vale que no salgan con alguna cláusula secreta que les "impida" pagar ahora que les toca. ¿Te acuerdas del caso de Jorge? De alguna manera se las arreglaron para aumentarle el deducible hasta que tuvo que hipotecar la casa. A mi que no me vengan, esas son chingaderas. Seguro ya hablaste con Martín, él seguro te puede ayudar para que no te piquen los ojos en el proceso. Apenas y se agacha una y luego-luego ahí van. Ni tiempo dan de levantarse.
El bulto rosado comenzó a llorar.
-Tranquilo, tranquilo, dijo al bulto en una voz como murmurando pero con el mismo volumen, Creo que la bebé tiene problemas. Está muy sensible últimamente y por cualquier cosa llora. Ya he intentado de todo y nada. La culpa la tiene el imbécil ese, estoy segura. Cada fin de mes se retrasa con su aportación y luego pone cara de baboso cuando se lo hecho en cara. No sé que piensa, que se alimentan sólos o qué.
La niña, que yacía en el suelo jugando, se levanta riéndose:
-Babooooso, repite sonriendo.
Sin prestarle atención, continúa:
-Ya quedan pocos que realmente valgan la pena, como tú o como Martín. A la primera de cambios, a todos los demás se les olvidan las promesas y hasta las obligaciones. Y detrás de toda su ingenuidad son crueles. Porque son como niños y piensan que es un juego. Sí, todo divertido hasta que la niña está panzona y ahora no es tan gracioso. Aún así, somos tontas y ahí vamos de nuevo, de perritas falderas o peor. Es como para reírse.
Me pregunté cuál sería la forma más sutil de informarle a la mujer que no tenía la menor idea de quién era. Afortunadamente, la alarma del tocador sonó, sin yo saber exactamente porqué.
-Ay, mira la hora que és. Anita tiene gimnasia y yo aquí nomás. Anita, dile adiós!
-Adiós!, dijo Anita la gimnasta llenita.
La enfermera apareció y vió mis ojos. Supuso mi desorientación.
-Las niñitas de su hermana son hermosas, ¿no cree?
Empezó.
-Ya me contaron todo las enfermeras, y no lo puedo creer. Cosas así no deberían pasar, mínimo el seguro lo cubre y más vale que no salgan con alguna cláusula secreta que les "impida" pagar ahora que les toca. ¿Te acuerdas del caso de Jorge? De alguna manera se las arreglaron para aumentarle el deducible hasta que tuvo que hipotecar la casa. A mi que no me vengan, esas son chingaderas. Seguro ya hablaste con Martín, él seguro te puede ayudar para que no te piquen los ojos en el proceso. Apenas y se agacha una y luego-luego ahí van. Ni tiempo dan de levantarse.
El bulto rosado comenzó a llorar.
-Tranquilo, tranquilo, dijo al bulto en una voz como murmurando pero con el mismo volumen, Creo que la bebé tiene problemas. Está muy sensible últimamente y por cualquier cosa llora. Ya he intentado de todo y nada. La culpa la tiene el imbécil ese, estoy segura. Cada fin de mes se retrasa con su aportación y luego pone cara de baboso cuando se lo hecho en cara. No sé que piensa, que se alimentan sólos o qué.
La niña, que yacía en el suelo jugando, se levanta riéndose:
-Babooooso, repite sonriendo.
Sin prestarle atención, continúa:
-Ya quedan pocos que realmente valgan la pena, como tú o como Martín. A la primera de cambios, a todos los demás se les olvidan las promesas y hasta las obligaciones. Y detrás de toda su ingenuidad son crueles. Porque son como niños y piensan que es un juego. Sí, todo divertido hasta que la niña está panzona y ahora no es tan gracioso. Aún así, somos tontas y ahí vamos de nuevo, de perritas falderas o peor. Es como para reírse.
Me pregunté cuál sería la forma más sutil de informarle a la mujer que no tenía la menor idea de quién era. Afortunadamente, la alarma del tocador sonó, sin yo saber exactamente porqué.
-Ay, mira la hora que és. Anita tiene gimnasia y yo aquí nomás. Anita, dile adiós!
-Adiós!, dijo Anita la gimnasta llenita.
La enfermera apareció y vió mis ojos. Supuso mi desorientación.
-Las niñitas de su hermana son hermosas, ¿no cree?